lunes, octubre 17, 2005

No Papeles. Libertad si

Cuando la cuesta del sol acaricia las estrellas de la noche, y siguiendo la ruta del homo antecesor, un grupo de hombres sin aliento, con los ojos hundidos por culpa del hambre y la miseria, miran con ansiedad y anhelo una fría alambrada, solo buscan un objetivo: cruzarla, para enterrar el pasado que les atañe y tener un futuro más prospero y en libertad.
Estos olvidados han caminado noches y días enteros, sin descanso, han sido marginados de por vida, su suerte esta echada, muy pocos son los agraciados de caminar en el paraíso, pero no vivirán como ellos creen, sino más bien aumentara el sufrimiento y la explotación, Sr. Rodríguez no aparte la mirada a esta triste situación, compórtese como un Presidente y deje de jugar a ser Líder mundial de “Civilizaciones” y afronte la cruda realidad, ya que es su obligación, puesto que, España y ellos mismos les reclaman.
Ellos, no piden papeles solo ansían la Libertad y la esperanza de vivir en un mundo mejor y para ello, comienzan a correr por senderos oscuros que están a centenares de metros de la alambrada, casi a ciegas, sin detenerse un instante, sin pensar, con hambre, huyendo de la realidad que están sumergido en sus países de origen gracias a sus gobiernos.
En realidad el asunto no esta para tirar cohetes, fijémonos, cuando un hombre es capaz de cruzar la frontera en una patera o andando, como polizonte o metido en una gabarra, se encuentra que es tratado con la mayor dignidad y respeto posible, vemos a la policía protegerles y frótales el cuerpo para que no pase frío, se le ofrece mantas y comida, una pequeña sonrisa que tal vez le aliviara el dolor y el sufrimiento del viaje, que la mayoría no será expulsado y con suerte habrán “papeles para todos” ( algo que es imposible en la cruda realidad), que hay oenegés que les cuidan, escondan, alimente y les deje en la ciudad más próxima para que sean libres y todo ello sin ningún maltrato o tortura, y siempre con amabilidad, pero que pasaría si la situación es al revés y que somos los europeos –por cuestiones del destino– que tengamos que aventurarnos a cruzar el Magreb, seremos tratados de igual forma por las ¿autoridades marroquíes?.