sábado, noviembre 26, 2005

Gracias Caldera, Moratinos y Mojamé.

Antes los terribles sucesos de las ciudades de Melilla y Ceuta, y el sin fin de pateras que llegan a las costa de Canarias. Cabe hacer una profundo análisis de de la delicada situación y, buscaré hacerlo lo más objetivamente posible desde dos enfoques, por una lado la actuación del Gobierno de España y por el otro la actuación de Marruecos.
Desde que Caldera, ya hecho su famosa regularización “papeles para todos”, lo que ha traído consigo es avalancha de inmigrantes ilegales en busca de un futuro mejor, la cuestión es que España y Europa, no puede hacerse cargo de todo esta marea humana. Como así lo dijo el Sr. Blair. Viendo el problema que se enfrentaba el Gobierno, lo único que hizo es sacar al ejército, poner una vaya de espinas, y como siempre desentendiéndose del asunto y, para ello, envió como no: a De la Vega a Melilla y a Moratinos al Magreb. Este último concedió una fuerte suma de dinero para que un país tan “democrático” como Marruecos se encargase de transportarlos, sin antes confirmar su estatus de refugiado o la solicitud de asilo. Lo que hicieron fue hacinarlos en autocares esposados, a unos los dejaron en zonas minadas y a otros en medio de desierto, sin agua ni comida para que se mueran ahí. Y, ¿los derechos humano que?
Ahora bien, el problema no esta para tirar cohetes, fijémonos, cuando un hombre es capaz de cruzar la frontera a España, en una patera o andando, como polizonte o metido en una gabarra, se encuentra es tratado con la mayor dignidad y respeto posible, vemos a la policía protegerles y frótales el cuerpo para que no pase frío, se les da mantas y comida, con estos gestos tal vez se aliviara el dolor y el sufrimiento del agónico viaje, pocos serán los expulsado y con suerte habrán “papeles”, habrán onegés que les escondan, alimente y les deje en la ciudad más próxima para que sean libres y todo ello sin ningún maltrato o tortura, y siempre con amabilidad, pero que pasaría si la situación es al revés y que somos los europeos –por cuestiones del destino– que tengamos que aventurarnos a cruzar Marruecos, seremos tratados de igual forma por las ¿autoridades marroquíes?.

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