miércoles, agosto 02, 2006

¿ Y, después de Fidel, qué?

El futuro de Cuba parece incierto este martes tras el anuncio de que su presidente Fidel Castro delegó el poder en forma temporal. A simple vista todo indica que habrá, en caso de ser necesaria, una ordenada transición en la isla a manos de Raúl Castro, hermano y fiel lugarteniente del líder histórico.

Pero una mirada con más detalle deja en evidencia que el Partido Comunista de Cuba (PCC) no es una estructura monolítica, y serán quienes prevalezcan en la transición los que determinarán el futuro inmediato de la isla.

Diversos analistas, tanto en América Latina y en Europa, coinciden en identificar al menos tres corrientes dentro del PCC:

Duros: grupo compuesto por los más acérrimos seguidores de Fidel Castro, varios de ellos junto al líder desde los primeros días de la revolución. También incluye figuras más jóvenes como el canciller Felipe Pérez Roque.
Se oponen a cualquier cambio político y económico que modifique la esencia de la revolución cubana.
Centristas: respaldan algunas reformas basadas en el libre mercado con el fin de soliviantar los problemas más urgentes, aunque no apoyan el capitalismo al estilo de Occidente.
Y más importante, los centristas no desafían la supremacía del Partido Comunista y por lo tanto rechazan cualquier reforma política.
Reformistas: cabe señalar que son pocos. Prefieren un cambio más agresivo hacia una economía de mercado y la apertura política. Sin embargo, desean mantener la actual estructura de poder. Los reformistas más reconocidos fueron removidos de sus cargos con el paso de los años. El más destacado en la actualidad es Carlos Lage, secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y responsable de la tímida apertura de los años 90.
Pero los expertos no se ponen de acuerdo sobre la actual postura de Lage, ya que su permanencia en las altas esferas del poder arrojan dudas sobre su compromiso con la reforma.
En duda
Y el caso de Lage no es único.
Algunos analistas difieren sobre en qué grupo ubicar a Raúl Castro, ya que a todas luces se le ubicaría en el grupo de los duros, pero recuerdan que supo liderar reformas económicas cuando le tocó dirigir empresas civiles o negocios de las fuerzas armadas.
Otro posible sucesor, es el ex canciller y ex mano derecha de Fidel Castro, Ricardo Alarcón.
Su figura cobra fuerza si se quiere evitar el salto generacional que implicaría el tercer candidato: Pérez Roque, de 41 años de edad.
Escenarios posibles
Así, el grupo del Partido Comunista Cubano que predomine en la transición marcará el rumbo de la misma.
Si los duros toman finalmente el timón entonces se espera "más de lo mismo".

Francisco Panizza, profesor de Ciencias Políticas del London School of Economics, cree que de todas formas el control del país no está asegurado.
Habrá que ver "hasta qué punto Raúl Castro controlará el poder y a sus dos principales instituciones, que son el Partido y las fuerzas armadas".
Pero en tanto no haya movimientos contrarios al menor de los Castro, "es un régimen con cierta cantidad de apoyo popular. No va a caer de la noche a la mañana".
Jaime Suchliki, catedrático de la Universidad de Miami, cree que el hermano del presidente no hará mucho más que cambios "cosméticos".
"No habrá cambios estructurales (...) habrá un par de zapatos más aquí, o camisetas ahí, pero Raúl Castro es tan o más duro que su hermano Fidel".
Y ratificó su opinión de que la transición será fácil y rápida, "tal como parece estar ocurriendo ahora".
Si se plantea en cambio un escenario dominado por centristas o reformistas, habrá que calibrar entonces la profundidad de los cambios.
Panizza cree que varios jerarcas cubanos temen una transición "a lo Gorbachov", cuando el líder soviético intentó profundos cambios sociales sin tocar la estructura de poder y finalmente terminó derrumbando el gobierno.
Otra posibilidad es que Cuba adopte un modelo parecido al de Vietnam, o quizá el de China, pero aquí coinciden los analistas en que el profundo nacionalismo del país hace poco probable esos caminos.
Y expertos en economía cubana no olvidan de mencionar a Venezuela, que ha apuntalado al gobierno gracias a un intercambio económico no visto desde la era soviética.
Ello permitiría la continuación del modelo.
Estados Unidos
Cualquier gobierno con Raúl Castro al frente prolongará el embargo estadounidense, ya que es una de las condiciones para su suspensión o su eliminación es que ninguno de los hermanos figure en el Ejecutivo.
El futuro del embargo quedará en tela de juicio de todas formas, ya que sus férreas condiciones impiden por ejemplo que se pueda acudir en respaldo de un gobierno cubano deseoso de implementar reformas.
Estados Unidos habla de apoyo a gobiernos de transición y no de sucesión en Cuba, por lo que la presencia del menor de los Castro no variaría la situación.
Pero ante una Cuba que se encamina a la estabilidad económica gracias a Venezuela y sus contactos cada vez mayores en América Latina, es poco probable que el embargo haga mella.
Panizza no predice un cambio radical generado desde el exterior, ya sea porque Estados Unidos tiene otros problemas en este momento, o porque la disidencia local no es del todo afín a un gobierno controlado por los exiliados en Miami.
Ante ese panorama, y con la mencionada disidencia dividida en diversos grupos, los expertos no esperan un movimiento interno que derrumbe el gobierno.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

En que año fue Castro elegido "presidente" ?

Juan Fernando dijo...

Mejor digan que preside una dictadura.

berti dijo...

En el 59.
El camarada Raul no es precisamente una hermanita de la caridad. La pregunta es si la dictadura de Castro ha llegado a ser tan personalista que será imposible perpetuarla con tal consentimiento popular o si, por el contrario, lo realmente popular es el legado de Castro que es el comunismo más demagógico e inútil. Si hay una transición política no será precisamente por la iniciativa del partido. Tiene que venir del pueblo y de fuera. No entiendo porque no le pegan un tiro y ya está. Recordemos la opinión del padre Juan de Mariana sobre el tiranicidio.