miércoles, noviembre 15, 2006

La supremacia del ANARCOCAPITALISMO sobre el estado de bienestar!!!

Excelente artículo por Raquel Merino Jara, que versa sobre Una sociedad de propietarios como alternativa al Estado de bienestar. Este es un artículo que describe brillantemente una alternativa liberal al Estado de providencia o social, que además estará acompañado por una conferencia donde se expondrá cómo los individuos pueden beneficiarse de los instrumentos financieros proporcionados por el capitalismo para incrementar progresivamente su riqueza y alcanzar a una edad temprana la percepción de importantes rentas pasivas. La conferencia correrá a cargo de Raquel Merino, José Ignacio del Castillo y Juan Ramón Rallo, quienes expondrán diversos aspectos del trabajo. Viernes, 17/11/2006, 20:00 Calle del Ángel, 4 (Metro Latina), es decir, en el Instituto Juan de Mariana. Desde la UDE os invitamos que asistan. Espero veros por allí.

6 comentarios:

Isidoro Lamas Insua dijo...

A ver si adivino...el anarcocapitalismo es superior al estado del bienestar por... ¡la ausencia de redistribución! Flaca conferencia es necesaria para realizar esa inevitable afirmación de quiénes consideran el estado democrático y liberal (incluso en su vertiente mínima) como un "atropello".

Es obvio que el estado del bienestar conjuntamente con sus implicaciones destructoras de la sociedad es indeseable pero... ooops, resulta que asimismo es insostenible. En dicha insostenibilidad han concordado tanto conservadores, como liberales y como anarquistas.

No es de utilidad, creo, que los anarquistas nos digan por fascímiles por qué el estado del bienestar les parece inferior a "su" anarquía. Y digo esto porque en no pocas ocasiones hemos podido comprobar, algunos estupefactos y otros escandalizados, cómo los anarquistas una y otra vez en sus discursos marcan implícita o explícitamente la indiferencia frente a cualquier forma de estado unificándolos a todos en su crítica.

Bien, supongo que la lógica será que el estado mínimo es mejor que el estado del bienestar pero peor que la ancapía. Bravo pero cabría a algunos, despojados de fabulaciones y palabrería redundante y escolástica, pensar en si sus ideas se reducen a uno o dos dogmas que obrarían de fuerzas físicas en determinado mundo imaginario. Tal vez sea "elegante" pensar que el universo o cualquier otra cosa se resume en una sola ley matemática o en un dogma escolástico/pastoril, pero desde luego no parece posible y, en el segundo caso, es hasta deshonesto. Disfruten de sus circunloquios anarquistas, les recomiendo el tema para próximas reuniones: "Biblia vs Dogma de no agresión", así podrán oponer una fe a otra y elegir.

Las mentiras, cuanto más descaradas... mejor.

Salud y libre comercio

eduardo dijo...

Sí. El anarcocapitalismo es superior al "estado del bienestar", en el mismo sentido en que el mundo de Alicia es superior al mundo de los que vivimos al otro lado del espejo.

Aeri dijo...

Isidoro, siempre estás con lo mismo. ¿No te cansas de estar haciendo siempre de policía minarquista? Se trata tan sólo de una conferencia en la que hablarán ancaps contra el estado del malestar, en ningún lado se ha hablado de confrontación ancap vs minarq. Estás un poco obsesionado con los ancaps, no crees?.

Verdades impertinentes dijo...

La alternativa anarco-capitalista

¿Por qué la alternativa anarco-capitalista es preferible? Desde un punto de vista ético, un sistema de mercado puro en el que no existen barreras de entrada y todos los productos y servicios son vendidos y comprados voluntariamente (incluidos los servicios de seguridad y justicia), es un sistema que, per se, no implica el inicio de la fuerza contra personas inocentes. No hay impuestos, luego no se usurpa sistemáticamente la propiedad ajena, y no se impide por la fuerza que los individuos se organicen para dispensarse justicia y seguridad (formando empresas, asociaciones o lo que fuera). Por otro lado, la provisión de justicia y seguridad ya no adolecería del problema de incentivos y de cálculo económico que padece el monopolio público de la fuerza. Las agencias de protección (las empresas dedicadas a proteger a los individuos de las agresiones externas) tendrían incentivos para proveer el mejor servicio al menor precio posible y captar así más clientes. La emergencia de precios y el test de ganancias y pérdidas permitiría a estas agencias gestionar sus recursos del modo más eficiente posible.

También debemos considerar que si el Estado mínimo es en efecto utópico, porque la estructura de incentivos que instituye lo empuja a expandirse, entonces la verdadera disyuntiva no se plantea entre el anarco-capitalismo y el Estado mínimo, sino entre el anarco-capitalismo y el Estado del Bienestar.


¿Es viable el anarco-capitalismo?

La viabilidad del anarco-capitalismo, como la de cualquier sistema político (ya sea el Estado del Bienestar o el totalitarismo cubano), requiere de la aceptación tácita o explícita de una masa crítica de la población. En este sentido no se trata de si hoy el anarco-capitalismo es viable o no. En tanto la mayor parte de la población tenga interiorizadas ideas estatistas, es obvio que no. La cuestión es si el anarco-capitalismo es un orden social potencialmente viable, esto es, si puede ser viable. Y aun cuando su implantación sólo se conciba a largo plazo, eso no quiere decir que el anarco-capitalismo no nos sirva de guía a la hora de determinar cómo deberían ser las cosas y hacia dónde debemos avanzar.

Isidoro Lamas Insua dijo...

Siempre que sale a colación la palabra "obsesión" uno no puede evitar recordar los seis posts (de fisking, sí, sí) en cinco minutos. Una vez evocado este recuerdo, por muchos ignorado de forma selectiva al parecer, uno puede pararse mejor a reflexionar acerca de quién guarda obsesión.

Está gracioso lo de "policía minarquista" pues bien es cierto que los minarquistas aceptan eso que se llama policía. Bien. El problema, estimado Aeri, es que esas conferencias (que viendo el contenido de la universidad de verano de Juan de Mariana, en concreto lo dicho por Braun y Esplugas, son siempre lloros y acusaciones iusnaturalistas que culminan en una censura práctica de absolutamente toda la humanidad: liberales incluídos) son a mi juicio onanistas y lo recalco porque en las mismas se utilizan los mismos argumentos (con la misma mala saña, por cierto) contra tirios y troyanos, contra socialistas y contra liberales. De boca de algunos de esos "conferenciantes" he tenido que oír que yo soy un "socialista de la justicia" y otros calificativos que por su manera enfermiza de manejar el vocablo socialista sólo pueden ser descritos como sectarios y patéticos.

Hace falta un debate utilitarista acerca de muchas cuestiones y en ese camino está mucho hecho y mucho por hacer. Ventilarlos, ignorarlos y acusarlos de socialistas en base a DOGMAS IUSNATURALISTAS además de no tener ningún futuro en absoluto (es especulación pura) viene a ser contrario a lo esgrimido ayer y hoy por el LIBERALISMO. En dicho sentido me gustaría más debate acerca de qué pasos serían adecuados para el desmantelamiento del estado providencia y una predicción racional acerca de su seguro colapso y menos acusicas y llorones advirtiendo del próximo final del mundo y el advenimiento (sin comadrona) de una ancapía en la que, incomprensiblemente, unos indiferentes como ellos tuviesen algo que decir. Una conferencia "Ancapía vs Estado de Bienestar", como señala Eduardo, es lo más parecido a una conferencia de psicólogos franceses: un espectáculo de onanismo jerarquizado a mayor gloria de la inutilidad. Me "irrita" semejante conferencia y su anuncio rimbombante, como he dicho, porque lo que se dice en ella contra el estado providencia, por todos condenable, es exactamente lo mismo que se dice contra toda la escuela liberal desde las gradas anarquistas.

Lo dicho, me da igual Juana que Mariana y que su hermana: más utilidad y menos pastoreo fanático para chiquillos impresionables. Entérense algunos: el liberalismo no es anarquismo y, de hecho, se opone a él. Sostengo esto, a falta de voces que se atrevan (estre otras cosas por culpa de determinados "obsesos" fiskeadores) como sostuve y sostengo que el liberalismo no puede ser nacionalcatólico o admirador de la Iglesia siquiera. El liberalismo es y será contrario a la anarquía (oportunidad de oro, está demostrado, para todo tipo de estatistas de verdad y rapaces) del mismo modo que desconfiará de credos y dogmas eclesiales. Me confunde y horroriza que algunos que se llaman liberales "comulguen" y comulguen con semejantes ideas tan contrarias en su esencia a la libertad burguesa: a la LIBERTAD y la isonomía.

Las mentiras cuanto más descaradas... mejor.

Salud y libre comercio

Isidoro Lamas Insua dijo...

Al de las verdades impertinentes: gracias por su discurso, estimado colega, porque no hace sino confirmar el comentario hecho previamente por mí.

Usted dice que la oposición verdadera es "anarcocapitalismo vs estado del bienestar" porque "el estado mínimo guarda incentivos que lo impulsan a crecer". ¿Qué clase de argumento es ese? Ese argumento de estado último, como casi todos, se vuelve contra usted completamente. ¿Por qué? Porque parte de un prejuicio, a saber: parte de la idea de que el estado mínimo es inestable en comparación a la anarquía. Se ha escrito mucho, bien y mal, acerca de esas "estabilidades" pero el problema es que si usted me dice que yo no puedo defender el estado mínimo o limitado porque "degenera" debe a su vez admitir que la anarquía "degenera". Como el argumento es de estado último no puede aducir que una y otra cosa tienen diferentes y más o menos poderosos incentivos, se siente. Tenemos así la delirante "construcción", como casi todas las de "estado último", en que si la anarquía degenera en estado (ya sea mínimo, ultramínimo o feudal-absoluto) y el estado mínimo o limitado en uno "de bienestar" la única oposición posible (según su argumento) es entre estados: la anarquía desaparece. Aduciría usted a su vez que el estado sólo puede terminar en anarquía (¡capitalista, además!) y por tanto habrá de ponerse en oposición al estado. Bien. Creo que a nadie escapa en tal punto la total absurdez del argumento.

En cualquier caso juzgaría enriquecedor oponer la anarquía capitalista al estado providencia si quiénes lo hacen no se tomasen tan en serio a sí mismos. La anarquía es la estructura imaginaria del mercado puro (de Mises) llevada a una "pretensión de práctica", algo que horrorizaría a Mises de igual forma que quiénes tomaron al "estado puro" como práctica posible o la "economía sin beneficio" como modelo realista. No tendría, salta a la vista, inconveniente en admitir una oposición entre "mercado puro o libre" y economía intervenida del estado providencia para juzgar las miserias de aquél, pero cuando se utiliza ese mismo análisis, tan teórico, para censurar al 95% del liberalismo instituyéndose así en una suerte de alternativa política (no política)... la cosa huele a naftalina. Las ambiciones de algunos acabarán por tragarles y acabarán obnubilados señalando a los Cielos con dedo acusador culpando a Dios de no haber hecho un mundo a la medida de sus grandes ideas.

El argumento de la "masa crítica" es absurdo, completamente, cuando se intenta aprovechar para la anarquía. La anarquía precisa de una masa crítica de apoyo que roce la unanimidad. La historia nos alecciona acerca de cómo el conflicto, aún mostrándose irracional, se da una y otra vez por el sencillo motivo de que hay personas (y no pocas) que harían cualquier cosa por dominar las vidas de otros y que, de hecho, lo harían si no tuviesen impedimentos a través de cualquier medio. Ignorar la existencia de aquéllos en conjunción con una no menor ignorancia de la posibilidad de errar (racionalistas radicales...¡ains!) POLÍTICAMENTE los seres humanos no es ni tan siquiera propio de unos ignorantes sino sencillamente resulta propio de unos irresponsables aburridos hasta la deshonestidad.

Salud y libre comercio