La paz es nuestro interés más importante, así como la recuperación de la deuda. La paz con todas las naciones, y el derecho que esto nos da en lo que concierne a todas las naciones, es nuestro objeto.
Pedimos la paz y la justicia de todas las naciones. Gustamos y valoramos la paz; conocemos sus bendiciones por la experiencia.
El estado de paz es el que más mejora los modales y moralidades, la prosperidad y la felicidad de la humanidad. Nuestro deseo es perseguir el camino de paz como el único que conduce seguramente a la prosperidad.
Nuestra pasión es la paz. Preferimos intentar cualesquiera otros principios de modo seguro con tal de no recurrir a la guerra.
El deseo de conservar nuestro país lejos de las calamidades y los estragos de la guerra, cultivando una disposición, y persiguiendo una conducta, conciliatoria y amistosa con todas las naciones, sinceramente ha sido fielmente seguido por nuestra nación. Fue dictado por los principios de humanidad, los preceptos del evangelio, y el deseo general de nuestro país.
Mi esperanza de conservar la paz no está fundada en principios de no resistencia bajo cada agresión, sino en la creencia de que sólo una conducta amistosa de nuestra parte producirá justicia y amistad en otros.
No debemos mediar en los asuntos internos de ningún país, ni en las cuestiones generales de Europa. Hagamos lo que es correcto, y dejemos que los europeos resuelvan solos sus problemas y locuras mientras nosotros nos dedicamos a perseguir los caminos de la paz y la prosperidad.
Thomas Jefferson
















