viernes, abril 29, 2005

CUANDO SE PERVIERTEN LOS DERECHOS

En Derecho hay pocas cosas claras entre las que por desgracia no se encuentra el ejercicio justo de los derechos que nuestro ordenamiento constitucional nos provee. Con estas palabras quiero hacer alusión al confuso derecho de huelga que en nuestro país todavía no se ha entendido en su justa medida. Para entender esto que digo no hay más que mirar hacia Sabadell, población del cinturón industrial barcelonés, que durante estos días está sufriendo el abuso de un derecho por parte de un reducido grupo de ciudadanos. Me estoy refiriendo a la huelga que los basureros de esta población están llevando a cabo.
El ejercicio del derecho de huelga es perfectamente constitucional y legal (aunque con la particularidad de que su regulación no es orgánica, pero eso es harina de otro costal) que desafortunadamente da un poder a ciertos grupos de presión (véase sindicatos) que manipulan todo lo que pueden y más para confundir a los trabajadores que se acaban creyendo que la mejor forma de prosperar es no producir, algo verdaderamente inaudito.
Pero el objetivo de este post es ligeramente distinto, quisiera denunciar el uso abusivo del derecho de huelga realizado por estos basureros de Sabadell. Lo relevante del caso es que algunos se creen que la huelga está por encima de otros derechos, que se puede hacer lo que fuera porque se está de huelga, protestando contra el explotador capitalista así que todo aquel que no se una es un degenerado esquirol. Esa deformación legal lleva a pensar que la huelga conlleva perjudicar a los demás todo lo posible, algo parecido han debido creer estos huelguistas cuando esparcían la basura que deberían recoger por las calles de la ciudad.
Una cosa está clara, uno tiene derecho a no trabajar, a manifestarse para que la gente vea porqué lo haces y protestar ante los organismos públicos, pero en ningún caso el ejercicio del derecho de huelga comprende intentar perjudicar a la ciudadanía con medidas que no vienen al caso de tus reivindicaciones laborales.
En definitiva, no estaría de más que alguien les diera una lección de derecho a estos huelguistas, o mejor, una lección de ciudadanía, porque la han perdido por completo.