miércoles, abril 26, 2006

LA VERBORREA DE ALFONSO GUERRA

Alfonso Guerra empieza a cansar con su constante verborrea. Bienvenidas sean sus críticas mordaces a los nacionalismos, tan contundentes, tan pomposas, pero sería de rigor pedirle a este señor un poquito de coherencia y que practicara después los ejemplos que predica.
No ha sido así, sin embargo, hasta el día de hoy. Todos recordamos los argumentos que presentaba en contra del Estatuto de Cataluña y cómo se la envainó sonrojantemente después, a la hora de votar.
Bueno, pues ahora vuelve otra vez a la carga. A una carga que tiende uno a creer ficticia, al charlotear sobre la estupidez de considerar como "nación" a Andalucía.
Quizá debiera aprender del todo aquello que se decía de las espadas toledanas: "no me saques sin razón ni me guardes sin honor". Bien están las razones sobradas de las críticas guerristas, pero resultan realmente bochornosas sus posteriores envainadas.

4 comentarios:

vitio dijo...

Cobardes hay en todas partes...

Maestre de Campo dijo...

Más que cobarde, que también, es más propio del socialista decir una cosa, pensando lo contrario, y hacer otra distinta. Esto se conoce como Doblepensar; es propio de la neolengüa.

MrBurns dijo...

Lo curioso es que ya no tiene nada que perder y sin embargo se pliega a las órdenes de la tribu. En política ya hace tiempo que su carrera terminó, su futuro económico y personal no corre ningún peligro, por lo tanto no le costaba nada votar en contra del estatuto y salir por la puerta grande. Ser "valiente" le salía gratis, no corría ningún riesgo y los beneficios a su imagen, incluso dentro de la masa de votantes socialistas, serían enormes.

Pero parece que el miedo a salirse de la secta prisoica y arriesgarse por tanto a sus ataques, se impone a todo. Al final casi me da hasta pena el personaje. Solo casi.

Anónimo dijo...

El cinismo y la mentira han ido siempre de la mano. Casi deberíamos estar agradecidos. Hace tiempo que no se reúnen y piensan en matar a gente, experimentar con mendigos, robar a manos llenas y abusasr de manera ddescarada de los usos del poder.