lunes, abril 21, 2008

Orígenes y fundamentos marxistas del neoconservadurismo


La caída del Muro de Berlín en 1989 trajo consigo lo que justamente fueron y se llamaron Revoluciones liberales en Europa del Este. La Derecha occidental recuperó para sí una palabra, 'Revolución', que hasta entonces estigmatizaba en gran medida, identificada fundamentalmente con la Revolución Comunista, la igualitarista Francesa o la Sexual que en su día costó aceptar a tantos conservadores.

No obstante, John Laughland, del British Helsinki Human Rights Group, argumenta en "Full Marx for George W. Bush", aparecido originalmente en la revista británica The Spectator, que la ideología neoconservadora ha resucitado las bases marxistas en la apropiación particular del ideario de "revolución" con su internacionalista uso de la fuerza. En tal artículo nos basaremos.

Una de las claves para entender la presidencia de George W. Bush es el concepto troskista de 'revolución'. En 2003, W. Bush afirmó que "el establecimiento de un Irak libre en el corazón de Oriente Medio será un hito en la revolución democrática mundial". En su discurso de toma de posesión como presidente anunció nada menos que un programa de emancipación para el planeta entero, exactamente dijo que el objetivo de América sería "acabar con la tiranía en el mundo."

Estos conceptos e ideas se entienden a la luz de los orígenes troskistas de muchos de los consejeros neoconservadores de George W. Bush. El marximo originalmente, y tal como defendieron Lenin y Trosky, consistía en instigar activamente su plan político de un modo planetario. Trosky se enfrentó en esta idea a Stalin, quien prefería centrar su revolución en un sólo país. Trosky consideraba que su idea pasaba por la celebración de una 4ª Internacional en 1938. Dos años más tarde, Irving Kristol, fundador del más oficial neoconservadurismo americano, se unió a su causa, algo que influyó en su hijo, uno de los principales pensadores del neoconservadurismo posterior. Pero lo cierto es que Irving Kristol nunca renunció a condenar su pasado troskista, tanto que en 1983 escribió estar orgulloso de él.

En 1996, Michael Ledeen, uno de los principales ideólogos de la guerra contra el terror, empleó para subtitular un libro suyo la frase "revolución democrática global". El título del libro, "Libertad traicionada", en el que critica a Clinton por 'contrarrevolucionario', realmente es una alusión al libro de Trosky "Revolución traicionada", donde se separa de Stalin. Otro de los principales neoconservadores, David Horowitz, antiguo comunista, publicó en 2000 "El arte de la guerra política y otros objetivos radicales", citado por el asesor personal de Bush, Karl Rove como un "perfecto libro guía para ganar en el campo de batalla político de un experimentado combatiente", a pesar de que Horowitz cita aprobatoriamente a Lenin cuando afirma que "No se puede paralizar a un oponente burlándote de él en un debate político. Sólo puedes hacerlo siguiendo el mandamiento de Lenin: 'En los conflictos políticos, el objetivo no es refutar el argumento de tu oponente, sino eliminarlo de la faz de la tierra.'" En el mismo sentido, Eric Hobsbawm, el veterano historiador marxista, escribió que "Al menos un apasionado ex marxista partidario de Bush me ha dicho, sólo medio en broma: Después de todo, esta es la única oportunidad de apoyar una revolución mundial.' "

7 comentarios:

Alberto dijo...

El origen izquierdista de los neoconservadores se nota sobretodo en el utopismo acerca de una sociedad ideal, que pasa de ser el socialismo a la democracia.

Menos mal que debajo de todo eso late el ansia de oro y mujeres. Sin ello no hay utopia que valga para extender la civilización.

J dijo...

"El origen izquierdista de los neoconservadores se nota sobretodo en el utopismo acerca de una sociedad ideal, que pasa de ser el socialismo a la democracia."

Sí, a diferencia de, por ejemplo, los ronpaulianos y los anarquistas de mercado.

Libertarian dijo...

Pues exactamente J, los anarquistas de mercado no somos utópicos porque partimos de considerar la naturaleza del ser humano, no pretendemos crear ningún hombre nuevo ni crear nada distinto mediante el salvífico uso de la fuerza.

J dijo...

"los anarquistas de mercado no somos utópicos porque partimos de considerar la naturaleza del ser humano..."

Notas a pie de página, por favor.

Libertarian dijo...

El anarcocapitalista parte de la realidad de la naturaleza humana y de la naturaleza de la coacción institucionalizada. Un anarcocapitalista cree injusta la agresión, pero no afirma que ésta pueda o vaya a desaparecer porque es ridículo. Lo que es obvio que legitimándola no va a minimizarse.

Aparte de que no es utópico en tal sentido, tampoco tiene por qué ser idealista, al fin y al cabo uno puede ser anarcocapitalista y pesimista.

Rothbard me parece un claro antiutópico.

Libertarian dijo...

Además, cuando un libertario por su naturaleza se precave de la planificación y se rige por el orden espontáneo, no proyecta utópicos ordenes acabados o preconcebidos.

AMDG dijo...

No sé si os habéis fijado el sesgo racial del neoconservadurismo. Muy curioso.